El análisis de la representación del "Hombre de Vitruvio" de Leonardo da Vinci indica que las figuras del círculo y el cuadrado en las cuales se inscribe el hombre del canon en sus dos posiciones, en reposo y movimiento, se pueden trazar de forma sencilla a partir de las proporciones del folio. Este aspecto, que ha sido pasado por alto en los estudios que se han realizado sobre la relación que establece entre las dos figuras, abre nuevas vías para la interpretación de la composición, un trazado que pone de manifiesto el talento del genio italiano a la hora de abordar el estudio de las proporciones del cuerpo humano y su destreza en el uso de la regla y el compás.

Como él mismo escribió, «la simplicidad es la sofisticación definitiva», y su representación, inspirada en el canon antropométrico descrito por Marco Vitruvio Polión, es una buena prueba de ello. El artista italiano sintetiza en un trazado, que sorprende por su aparente simplicidad, las claves de una antigua tradición según la cual todo en la naturaleza puede ser expresado mediante el lenguaje de las matemáticas. Su ilustración no es solo la representación de un canon sobre las proporciones del cuerpo humano, es también un estudio sobre la relación entre las figuras del círculo y el cuadrado en base a las proporciones de un rectángulo raíz cuadrada de 2, un problema geométrico que podría expresarse como sigue: 

Escoger una cuartilla de modo que se puedan trazar, como yo he hecho, las figuras del círculo y el cuadrado en las que se inscribe el hombre del canon, pero con el menor número de pasos que sea posible.

Parece fácil, pero resolverlo no tiene nada de sencillo. Tendremos que partir de un folio con unas proporciones concretas que permitan determinar la posición de las figuras y sus dimensiones de una forma sencilla y exacta. En manos de Leonardo, el enigma se traduce en un trazado que abruma por su profunda simplicidad desde el momento en que establece los ejes de simetría de la composición, una ingeniosa síntesis entre continente y contenido de la que se infiere una clase magistral sobre la geometría clásica de regla y compás.

Al contemplar la obra en su conjunto resulta tanto o más interesante lo que oculta que lo que nos muestra el genio italiano, quien era todo un maestro en el arte de revelar secretos de forma disimulada. El orden interno de la composición , tal y como fue concebido, es una clase magistral sobre geometría clásica de regla y compás, una construcción especular que se asemeja a un poliedro de múltiples caras donde cada una refleja, como si se tratase de un holograma, el conjunto de relaciones del modelo de proporciones al que pertenecen sus formas; un modelo que conjuga continente y contenido como si fuesen las dos caras de la misma moneda, consecuencia de una cuidadosa planificación que fue ejecutada con una precisión admirable y de la que se infiere un teorema geométrico-matemático que nos descubre una dimensión desconocida de la célebre ilustración que abre el camino a nuevos trabajos sobre las consecuencias que se desprenden de la partida de ajedrez que nos propone con su representación del canon vitruviano.

 

El análisis de la representación del Hombre de Vitruvio de Leonardo Da Vinci indica que las figuras del círculo y el cuadrado en las cuales se inscribe el hombre del canon en sus dos posiciones, en reposo y movimiento, se pueden trazar de forma sencilla a partir de las proporciones del folio. Este aspecto, que ha sido pasado por alto en los estudios que se han realizado sobre la relación que Leonardo establece entre las dos figuras, abre nuevas vías para la interpretación y comprensión de la composición, un trazado que pone de manifiesto el talento del genio italiano a la hora de abordar el estudio de las proporciones del cuerpo humano y su destreza en el uso de la regla y el compás.

En palabras de Leonardo, «la simplicidad es la sofisticación definitiva». Su representación, inspirada en el canon antropométrico recogido por el ingeniero romano Marco Vitruvio Polión, es una buena prueba. En efecto, el genio italiano sintetiza en un trazado, sorprendente por su aparente simplicidad, algunas de las claves de una tradición según la cual todo en la naturaleza puede ser expresado mediante el lenguaje de las matemáticas. Su Hombre de Vitruvio no es solo la representación de un canon sobre las proporciones ideales del cuerpo humano, sino también un estudio geométrico sobre la relación entre las figuras del círculo y el cuadrado y, probablemente, entre éstas y el formato de la cuartilla de partida; un trazado en donde se conjugan continente y contenido formando una sólida estructura, producto de una cuidadosa planificación que fue ejecutada con un grado de precisión admirable.

Lo más sorprendente del trazado que plantea Leonardo es que el perímetro del círculo en el que se inscribe el hombre del canon en su posición en movimiento resulta ser el doble de la longitud del folio de partida. El problema geométrico subyacente es el siguiente:

Escoger una cuartilla y trazar un círculo de tal modo que su perímetro sea el doble del perímetro del folio de partida.

Resolver este problema no tiene nada de sencillo. Tendremos que partir de un folio con unas proporciones muy concretas que por una serie de razones que analizaremos deberán ser las de un rectángulo igual a la raíz cuadrada de 2. Todo un rompecabezas geométrico que cuesta creer sea debido a una casualidad sino más bien al contrario. Del análisis geométrico que hemos realizado se desprende que hay una tercera figura en la composición, además del círculo y el cuadrado, que no ha sido tenida en cuenta, y ésta es el rectángulo de la cuartilla escogida, el marco a partir del cual se vertebra el orden geométrico de la particular composición de Leonardo sobre las proporciones del cuerpo humano. De este modo, no solo es posible dibujar fácilmente y con gran precisión las figuras del círculo y el cuadrado, sino descubrir las razones de su ubicación en el folio.